La excelencia fue la contundencia
Calderón fichó a Schuster buscando la excelencia, pero Bernardo, que es un pragmático, un hombre de fútbol, ha sabido invertir el discurso para ganar desde el oficio y la contundencia.
El equipo no ha jugado ni bien ni mal, sino todo lo contrario: no ha jugado a nada. Ni al ataque ni al contraataque, a nada. Pero ha ganado. Y además lo ha hecho justamente, merecidamente.
A falta de juego el Madrid ha sido valores y pegada. Los valores los importó Capello y la pegada es cosa de una plantilla donde abundan los delanteros en detrimento de los centrocampistas.
La cuestión es si este balance satisface al madridismo. Sospecho que no. Yo sigo añorando algún crack de los de antaño y, sobre todo y muy especialmente, un patrón de juego, un estilo. ¿De qué sirve ganar Ligas devaluadas si no se acorta la distancia con los mejores equipos de Europa, escenario natural del Madrid?
De momento me consuelo mirando a Barcelona y disfrutando a medias de este segundo campeonato consecutivo. Al fin y al cabo, lo único que no se puede permitir este equipo es no ganar títulos. Ahora bien, el año que viene no estoy dispuesto a perdonar. La segunda temporada de Schuster será, al menos para mí, la de la exigencia.
“El Madrid se lleva una Liga de saldo” (Alvaro Llorca, Soitu)
“De regalo nada” (Juanma Rodríguez, Libertad Digital)
La suerte ajusta cuentas con el Madrid
Así de caprichosas son las Némesis, esas viejas hadas de la fortuna, que tan pronto te elevan a los altares como te dejan tirado, vil y traicioneramente, cuando más las necesitas.
Todo lo que la suerte regaló al Madrid durante el primer tramo del campeonato se lo está quitando ahora, a escasas jornadas del final, en forma de clamorosas oportunidades falladas, penalties dudosos en contra y acierto pleno de los rivales. (más…)
El enigma del Madrid
Según MARCA “Un Madrid dominador es sinónimo de derrota“
El periódico aportaba ayer los datos. Cuando más ha tenido el balón (lo cual no significa que haya jugado bien) el Madrid ha perdido. Cifras cantan: Almería, Betis, Getafe y Roma.
Lo que no hace MARCA, para variar, es tratar de explicar los motivos de esta aparente paradoja. (más…)
El bache del Madrid y el resurgir del Barcelona
Compruebo no sin cierto acostumbrado desdén que la prensa deportiva se centra en el error del gol para tratar de explicar la derrota del Madrid. Dicen (los medios) que ese lapsus no es propio de un equipo profesional, que es cosa de pardillos
Pardillos son quienes se lo crean. Un error de este tipo lo tiene cualquiera. (más…)
Miseria moral
Goles son amores
Cristiano Ronaldo: buen escudero, mal señor
Sé que hay muchos madridistas que suspiran por este jugador y que verían con buenos ojos un fuerte desembolso con tal de contratarlo. No soy de esa opinión. (más…)
Fútbol, ¿pillería o pillaje?
Hay un malentendido en el fútbol, especialmente acusado en el caso de España, que consiste en confundir la pillería con el pillaje, la trampa con la picardía, o el fraude y la estafa con la listeza y la habilidad. Ahora asistimos a un nuevo ejemplo con el primer gol de Luis Fabiano en el partido contra el Betis, marcado ostensible e indisimuladamente con la mano. Pues bien, en las crónicas del derby sevillano (al menos en las de prensa escrita) no he visto ni una sola crítica o comentario negativo hacia el acto innoble y mezquino del delantero, quien, eso sí, ha tratado de justificarse en la rueda de prensa alegando que sacó el brazo al ver que no llegaba con la cabeza. La excusa, por cierto, hace todavía más lamentable su comportamiento, pues en lugar de pedir disculpas, trata de negar en vano una evidencia que viene avalada por el ejército de cámaras que le delatan y le dejan, no sólo por tramposo, sino también por mentiroso. (más…)
Schuster es Molowny
Anoche en Chamartín se volvió a repetir la historia. El equipo jugó mal, de acuerdo, pero ganó. Ya saben, aquéllo de ”la pegada”, por cierto, término boxístico importado por S. Segurola para definir la era galáctica, y que ahora el mundillo del fútbol va repitiendo como un mantra o una frase sin pensar. Muy bien, el Madrid tiene pegada. ¿Pero por qué juega tan mal, especialmente en casa? Aquí las cosas parecen no estar tan claras. Hay incluso quien niega la mayor y sostiene que el equipo juega como los ángeles. Indudablemente, quien eso dice ni acude al estadio ni ve los partidos enteros por televisión, limitándose a tocar de oído con la mera ayuda de los resúmenes del telediario. Luego están los filosóficos, perdón, los forofos, que son los que presumen de liderato pero que se limitan a mostrar la tabla cuando son preguntados por el juego del equipo. En cualquier, lo cierto es que, salvo las mencionadas excepciones, creo que sí existe una sensación generalizada de que el Madrid juega mal, de que apenas hilvana o elabora las jugadas, y de que si llega al marco contrario no es tanto por el buen juego desplegado sino más como consecuencia de los arreones de un grupo que se mueve a impulsos del carácter o la voluntad. La famosa pegada hace el resto. El propio Van Nistelrooy reconoce que el público se aburrió mucho ayer. Lo que no dice es que lleva aburrido toda la temporada.
Por tanto, a estas alturas parece indubitado que el Madrid llega pero no juega… pero ¿por qué no juega?. Todo lo que se le ocurre, por ejemplo, a Alfredo Relaño en su crónica es que ayer el equipo tenía la mirada puesta en el Camp Nou. Ya, ya, claro…pero resulta que eso no resuelve mucho porque, como hemos visto, el equipo lleva haciendo lo mismo desde que empezó la Liga.
En fin, supongo que la explicación será compleja y dependerá de varios factores, pero a mí hay algo que se me antoja muy evidente. El Madrid juega mal porque está hecho para jugar mal. O lo que es lo mismo, este equipo no juega porque no está hecho para jugar. Sino para ganar. Como suena. ¿y de quién es culpa eso? Del arquitecto, obviamente, que será quien tendrá que explicar algún día cómo es eso de jugar sin centrocampistas. Porque, le guste o no al alemán, se podrá salir a atacar o a defender, pero si no hay centro del campo lo único seguro es que no se podrá jugar. Y eso es todo. Por la razón que sea, Schuster ha dejado de contar con los dos únicos mediocentros disponibles (Guti y Gago) y el resultado está a la vista. Anoche, sin ir más lejos, el Madrid jugó con cinco delanteros. Sí, sí, delanteros. Ahora está muy de moda poner etiquetas: mediapunta, volante ofensivo, llegador, segundo delantero… pero para mí está muy claro que Raúl, V. Nistelrooy, Baptista, Sneijder y Robinho son delanteros porque, con independencia del puesto que ocupen, cuando salen al campo sólo tienen el gol entre ceja y ceja. ¿un Madrid que prescinde de un sistema o patrón de juego y se limita amontonar delanteros? ¿será que Schuster ha heredado la receta de Luis Molowny, aquel entrenador ”talisman” que se limitaba a alinear a todos los delanteros y a decirle a sus jugadores que se olvidasen de tácticas y procurasen marcar un gol más que el contrario? Espero equivocarme, pero, por lo visto hasta ahora, tengo para mí que Molowny ha resucitado y se ha reencarnado en la rubia melena del “técnico” alemán.




