Archivo para Febrero 26th, 2008
¿Por qué no un presidente de E.E.U.U. musulmán?
¿Por qué aparece justamente ahora esta fotografía tomada a Obama hace dos años en un viaje a Kenia para ver a su padre?
Por descontado que desde las filas de Hillary se han apresurado a negar cualquier tipo de vinculación con esta historia y desmienten que sean ellos quienes hayan deslizado la imagen a la página web donde apareció ayer colgada. Leer el resto de esta entrada »
Pedro Jota arrasa en el post-debate
Me ha parecido tan certero y brillante el análisis que acaba de hacer Pedro J. Ramírez en el chat de EL MUNDO que no me resisto a extractar algunas de sus respuestas (podéis verlas todas pinchando aquí) Qué pena que a este hombre tan lúcido a veces le pierdan ciertos delirios de literatura negra. Leer el resto de esta entrada »
Reacciones al debate
He recopilado algunas de las reacciones al debate de ayer. Leer el resto de esta entrada »
Empate a demagogia e intensidad
HUBO DEBATE
Los partidos habían establecido tantas condiciones que muchos temían, sobre todo después del duelo Solbes-Pizarro, que el esperado cara a cara no fuera sino un rígido cruce de monólogos enlatados sin la más mínima posibilidad de contraste o diálogo. Algo de eso hubo, evidentemente, sobre todo en los alegatos que abrieron y cerraron el debate (es curioso ver cómo en esas poses mirando a cámara los candidatos quedan reducidos a lo que son: dos comerciantes aduladores en el zoco de los votos) , y también en la mayoría de las intervenciones que conformaron los bloques temáticos. Era muy diáfano que los contendientes recitaban piezas memorísticas no exentas de ciertos trucos escénicos: Rajoy terminaba cada intervención con una pregunta retórica e inquisitiva a su oponente mientras que Zapatero finalizaba las suyas con frases artificiales y pretenciosamente rotundas acompañadas de inequívocos gestos de refuerzo.
Pero a pesar de todo hubo debate. Sobre todo cuando los candidatos se salieron del molde y se interrumpieron mutuamente, algo que empezó haciendo Zapatero pero a lo que acabó sumándose acertadamente Rajoy. Fue como un metáfora de la legislatura: Zapatero creyéndose en la libertad de saltarse todas las reglas y Rajoy sintiéndose legitimado para hacer lo propio.
UN INTERCAMBIO DE GOLPES
Yo tuve la impresión de que Rajoy fue de menos a más. Se le vio algo trabado al inicio pero fue viniéndose arriba conforme avanzaba el duelo. Le sobró la cursilada final de la niña; a estas horas, el cerebro que haya ideado ese recurso estilístico ya debería de estar despedido.
Zapatero, sin embargo, mantuvo el mismo tono durante las casi dos horas que duró el programa. Se le ve más cómodo y natural que Rajoy cuando se dirige a la cámara, pero pasa evidentes dificultades en el intercambio de golpes.
Y eso fue básicamente el debate, un agrio cruce de reproches y acusaciones al que le faltaron vuelo y propuestas de futuro. Los dos salieron al ataque: Rajoy, más en su papel, se dedicó a hacer daño en lugar de explicar su programa. Por su parte, Zapatero contraatacó con las lagunas y los errores del gobierno de Aznar y con la manera de hacer oposición del Partido Popular.
Ambos se dejaron su proyecto sin explicar. Quizá el segundo cara a cara esté más orientado al futuro, que es lo que realmente quieren oir los votantes, especialmente los indecisos.
Si es por impresiones o sensaciones, mi corazón me dice que Rajoy estuvo muy bien pero que no llegó a doblegar a Zapatero.


