Una mezquita en cada municipio
Y un gran templo en la capital. Esto es lo que pide la comunidad islámica del barrio murciano de San Andrés, cuyos integrantes no entienden el rechazo que ha suscitado entre los vecinos de Cabezo de Torres (Murcia) el proyecto para construir una mezquita en dicha localidad.
Como tampoco entienden que la Comunidad Autónoma de Murcia haya rechazado sistemáticamente una propuesta presentada por la Federación Islámica de la Región de Murcia (FIRM) para levantar una gran mezquita en la capital (Murcia). La Administración autonómica cedería el solar, siempre según esta propuesta, y la obra sería financiada exclusivamente mediante las aportaciones de la comunidad musulmana.
No soy muy religioso, o no al menos en el sentido y a la manera de los grandes credos tradicionales, pero tengo para mí que ésta es una reivindicación más que justa, la mínima que tiene derecho a sostener un colectivo (cada vez más grande) sin cuyo esfuerzo no sería explicable el milagro económico de los últimos años.
Porque no piden una beca para la Universidad (y quitarle el trabajo de ingeniero o abogado a tu hijo). No, eso no lo piden; no piden una subvención para montar una empresa y hacerle la competencia a la tuya. No, eso tampoco lo piden. No piden formar un partido político, ni tan siquiera poder votar (a quien les dé la real gana, que para eso pagan impuestos, como tú y como yo). No no, no piden ninguna de esas cosas.
No piden una ayuda para celebrar sus fiestas, y de paso que haya menos dinero para financiar las tuyas, tus procesiones, tus “Moros y Cristianos”, tu asociación de amas de casa, de belenistas o de amigos del balón…
No piden ocupar tu puesto, ni ponerse tu corbata, ni tu traje, ni montarse en tu 4 x4, ni veranear en tu casa de la playa. No piden que te subas tú al andamio o que te derritas tú en el invernadero. No piden un mes de vacaciones, ni librar los sábados, ni demorarse un poco en la pausa del bocadillo. No piden unos días de “asuntos propios” ni una “semana blanca” ni una paga extraordinaria. Por no pedir, vaya por dios, no piden ni que les paguen las horas extras.
No piden todo eso que pueden pedir pero que no piden. Porque saben que, aunque lo pidan, van a seguir siendo ellos quienes sostengan sobre sus hombros este sistema cruel, arbitrario e injusto.
Ese sistema que hace posible que tú te puedas ”prejubilar” a los cincuenta y algunos, que llegues a la oficina a las 9,30 y salgas a las 13,45, tan pancho, que tampoco es cosa de morirse de un infarto, que te atienda un médico a ti solito porque te ha dado un poco de ansiedad, que se pongan en noviembre las luces de navidad…
Como lo saben, como saben que son ellos quienes van a seguir pagando todo este tinglado, han pensado que, en vez de volar por los aires al primero que pase, que también es una opción, pues que de momento van a ver si se entretienen un poco construyendo con sus manos y su dinero algunos templos y mezquitas.
Bueno pues, al parecer, todavía hay personas y barrios enteros que, en lugar de irse todos juntos a comer palomitas y a tomar viento fresco al centro comercial, no tienen mejor pasatiempo que organizarse y recoger firmas para procurar a toda costa que esta gente ni siquiera tenga un sitio donde rezar.
Cumpleaños de Mozart
Hoy se cumplen 252 años del nacimiento de Mozart.
No he visto en la prensa española ni una sola reseña dedicada a esta efeméride…

