Bardem se pasa de listo
E.E.U.U. es un país de moral ambigua y poliédrica donde un pequeño traspié puede dar al traste con una brillante y prometedora carrera como actor, político o deportista. Cuántos ilustres cadáveres se hacinan en el fondo del armario por culpa de una declaración inoportuna, un mal gesto ante el público o un dudoso amorío de juventud. No es casualidad, por tanto, que los famosos americanos midan sus palabras y cuiden su imagen hasta extremos que rozan la paranoia. Es lo que tiene el país de las libertades, que todos presumen de ellas pero casi ninguno se toma la libertad de ejercitarlas.
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