FUTBOL, IDENTIDAD Y TERRUÑO
LA NOTICIA: La selección murciana de fútbol se enfrentó ayer a Guinea en un choque de la máxima. Sin embargo, a pesar de la imponente nómina de figuras que presentaban ambos conjuntos, el aforo no llegó a 7.000 personas. Un alto mandatario manifestó, extrañamente, que no estaba mal “para este tipo de partidos” Tiempo: lluvioso y frío.
EL DATO: Es el primer partido que la selección juega fuera de Murcia. Esta vez, quizá para no establecer agravios ni zaherir sensibilidades, el encuentro se jugó en Cartagena.
EL SUCESO: Aproximadamente hacia la mitad de la primera parte, se produjo un apagón y el campo se quedó completamente a oscuras. Cuando volvió la luz, veinte minutos después, la mitad del público se había marchado a su casa.
LA DECLARACION: José Antonio Camacho: “Sentía mucha envidia cuando iba a ver a otras selecciones autonómicas. Y pensaba: ‘¿Por qué Murcia no tiene la suya?’. Pues bien, ya está aquí, para reafirmar nuestro sentimiento murciano dentro del proyecto común de España” Fuente: EL PAÍS
EL RESULTADO: Murcia venció 1-0 a Guinea, pero el resultado es lo de menos, lo importante fue la fiesta.
EL MENSAJE DE NAVIDAD
¡Navidad horribilis…! No, no me refiero al Rey Juan Carlos; él sí que ha tenido un año para olvidar.
Hablo de mí, y de cómo todo se me ha puesto en contra estos días. Para empezar, Mercedes, mi mujer, contrajo la gripe el domingo y desde entonces se encuentra en la cama recuperándose. Como era previsible, me la ha contagiado. Además, mañana me extirpan un papiloma (tumor benigno) en el pie izquierdo, lo que me dejará fuera de juego otro par de días… Para colmo, no tengo internet en casa, aunque eso se va a arreglar la semana que viene.
Pues bien, a pesar de esta especie de mal de ojo que parece haberme caído, no he podido resistirme a dejar un par de apuntes sobre el mensaje de navidad del Rey, así que me he bajado, con fiebre y en zapatillas, a un locutorio del barrio (algún día hablaré del fascinante mundo de los locutorios), y aquí me hallo, rodeado de inmigrantes y adolescentes, bajo una mortecina luz de neón y con un helor insoportable de diciembre, pero dispuesto a garabatear un par de ideas sobre el susodicho mensaje.
¿Sirve para algo el mensaje de navidad del Rey? ¿tiene sentido que se continúe con esta tradición? ¿beneficia o, tal y como están las cosas, más bien perjudica a la imagen del monarca?
Creo que durante muchos años, el mensaje del Rey era, como el anuncio de Freixenet, los saltos de esquí o el concierto de año nuevo, un hito más de la navidad, una de esas costumbres que se repiten puntualmente para recordarnos, justamente, que nos encontramos en esta festiva época del año. Un signo normalidad.
Sin embargo, me da la sensación de que algo está empezando a cambiar. El año que acaba ha sido el de la ruptura definitiva del aura mística que protegía a la corona. En esta tesitura, ¿tiene sentido que siga emitiéndose un mensaje que todos escuchan pero nadie acata? ¿es de recibo que el Jefe del Estado, ausente en temas realmente espinosos e importantes, trate de justificar su papel leyendo trabajosamente un discurso escrito por mano ajena, que además se nos ha hecho vacío y hueco a fuerza de repetido y previsible?
Esto del mensaje me recuerda un poco a las manifestaciones de políticos y ciudadanos tras los atentados de ETA, que de un tiempo a esta parte sirven más para dividir que para unir. En fin, creo que últimamente ciertos actos empiezan a tener el efecto contrario al que tenían cuando se inició su tradición. Lo cual quizá no sea malo. A lo mejor es momento de ir cambiando algunas tradiciones.
LA CRÓNICA
LA HISTORIA RECIENTE. Durante muchos años el Madrid se fue suicidando en el Camp Nou al encerrarse atrás y limitarse a contemplar el rondo del Barca en espera de alguna oportunidad. Ese planteamiento, acompañado de una actitud temerosa y subalterna por la que renunciaba a llevar la iniciativa, le fue haciendo año tras año caer con estrépito, y hasta ridículo, en un campo que parecía inexpugnable. En la memoria quedan las innumerables ocasiones en que el Madrid salió asustado, acomplejado y como perdido, a un terreno de juego que se le hacía inmenso, y ante un rival que lo iba arrinconando en su área y le acababa propinando el golpe de gracia después de madurar tranquilamente los partidos.
EL PLAN. Pero ayer Schuster tenía un plan. Desde los primeros compases se vio claramente cuál era la consigna: adelantar la línea de cuatro, achicar espacios y ahogar al Barca en el centro del campo. Y el Madrid, por una vez, tomó las riendas y sorprendió al Barcelona en su propio terreno, desenchufándolo primero y desesperándolo después. Schuster sabía en qué parte del campo se tenía que jugar el partido, y la idea salió porque Pepe y Cannavaro dieron el decisivo paso al frente, acotaron el espacio y obligaron a jugar el encuentro a cuarenta metros de Casillas: el achique.
LA RESPUESTA DEL BARCA. Ante esa situación el Barca no encontró respuesta. Esta vez no tuvo paciencia para mover el balón, desordenar al rival y encontrar el hueco, y acabó fiándolo todo al duelo que mantuvieron Ronaldinho y Ramos en la banda izquierda, donde durante casi toda la primera mitad se concentró el foco del encuentro. De esta manera, el Barca se hizo demasiado previsible y Ramos, bien ayudado por Pepe y con el resto del equipo perfectamente escalonado, apenas dio opciones al brasileño. Si el Barcelona siempre cargaba por la izquierda era porque en la derecha estaba Iniesta, tan poco dotado para el desborde como sobrado para el manejo, con lo cual el Barca sacrificaba la banda derecha y perdía irremisiblemente la batalla del centro, donde ayer Xavi, ausente Deco, se quedó completamente solo e incapaz de encontrar un resquicio en el muro que levantó el Madrid. El resto es conocido. Baptista definió a la primera con una sutileza impropia de su apodo, y si el Madrid, que salió fácil y alegre a la contra, no mató después el partido fue por la falta de chispa de unos delanteros desfondados y muy exigidos en tareas defensivas.
NOMBRES PROPIOS
REAL MADRID. Es cierto que ayer, aunque todo el equipo estuvo bien, destacaron por encima del resto Pepe, Sergio Ramos y Baptista. Pero no se debe olvidar que la clave es que el Madrid defendió como un acordeón. De nada sirve contar con una línea defensiva de primer nivel si el equipo se hace largo y se generan espacios que los defensas, por muy fiables que sean, no pueden cubrir.
BARCELONA. Al contrario que el Madrid, al que todo salió bien, en el Barca no destacó nadie, ni por lo bueno ni por lo malo. Más que demérito del Barcelona habría que hablar de mérito del Madrid. Creo que es injusto y ventajista cebarse con Ronaldinho, y no sólo porque fue el único en intentarlo (Etoo anulado por Pepe, Deco ausente e Iniesta desenganchado), sino porque nunca recibió con ventaja. Tuvo que encarar siempre a Ramos (nada menos) en posición estática, sin apenas espacio y pegado a la cal. A pesar de ello, desbordó en un par de ocasiones y a punto estuvo de marcar en la única ocasión en que el Barca llegó por la banda derecha.
No puedo coincidir con mi admirado Santi Segurola cuando afirma que Ronaldinho es el pasado que nunca regresará. Hablar así de un jugador que apenas tiene 27 años y que no ha tenido lesiones graves me parece, cuando menos, precipitado. Creo que es de justicia tener algo más de paciencia, especialmente con los grandes jugadores, y no enterrarlos antes de tiempo.
En cualquier caso, creo sinceramente que el problema del Barca no fue de nombres sino de planteamiento y actitud. En ese sentido pienso que ni Gudjhonsen ni Bojan ni Giovanni habrían sido capaces de superar a Ramos y Heinze, muy seguros en la marca y bien arropados por el resto del equipo.
Decir finalmente que Henry, que ya arrastra un cierto aroma de ex-futbolista, no cuenta en absoluto para Rijkaard, quien dio preferencia a los canteranos.
FUTURO. El Madrid sale muy reforzado pero está por ver cómo afrontará los partidos en los que tenga que llevar la iniciativa, como, por ejemplo, en el choque de octavos contra la Roma.
El Barca está en un momento clave porque depende exclusivamente de la capacidad que tengan sus dirigentes para manejar (el famoso “entorno” del que hablaba Cruyff) una situación que puede derivar en crisis o reconducirse sin grandes problemas teniendo en cuenta que todavía falta la segunda vuelta y que además el equipo mantiene intactas sus opciones en Champions. Ojo a este Barca al que muchos quieren dar por muerto. Me recuerda mucho a ese Madrid errático que ganó tres Champions al mismo tiempo que se arrastraba penosamente por la Liga.
En Barcelona se habla de fin de ciclo y ya andan pidiendo la cabeza de Rijkaard y Ronaldinho. El propio Laporta ve cómo sube el agua y ve peligrar la suya. De que actúe con prudencia o precipitación depende el futuro inmediato del Barca.
LOS IDOLOS CAIDOS
Como algunos sabrán, la imagen de arriba pertenece al célebre cuadro “Saturno devorando a sus hijos”, una las pinturas más representativas de la etapa negra de Goya. Esta mañana, en el coche, se me ha venido a la cabeza cuando pensaba en el derby y en la previsible ausencia de Guti y Ronaldinho, dos de los hijos predilectos del dios fútbol, y ahora ídolos caídos.
La ausencia de cada uno obedece a razones muy distintas. En el caso de Guti, si es que finalmente se concreta, parece explicarse por una mera decisión técnica, pues de otro modo no se entiende la suplencia de un jugador en pleno estado de madurez y único en una plantilla sobrada de finalizadores pero carente de centrocampistas. Sin embargo, con ser discutible, la decisión está poniendo de manifiesto que finalmente Guti se ha ganado al madridismo. Tras muchos años de ser ninguneado por los entrenadores (lo que le cerró el paso a la selección), maltratado por la prensa y despreciado su propio público, Guti ha conseguido ganarse el respeto y el lugar que le corresponde. Porque en estos momentos, excepto Schuster y Luis Aragonés, todo el planeta fútbol lo reivindica. Sin ir más lejos, Santi Segurola lo defiende a capa y espada en la entrevista mantenida hoy con los lectores en MARCA.com.
El caso de Ronaldinho es totalmente distinto. Además de no contar para el entrenador, se encuentra desahuciado y despreciado por todos, su afición, la contraria, los medios.. Por una vez, y sin que sirva de precedente, hay unanimidad en la jaula de grillos: Ronaldinho está acabado.
Es cierto que nadie más que él tiene la culpa de su suplencia. No está bien físicamente y lleva aproximadamentte un año (lo que va de temporada y la mitad de la anterior) con una aportación escasa, por no decir nula. Ahora, de ahí a enterrarlo en vida va un trecho. Hablamos de un fútbolista de ¡27 años¡, con una calidad incontestable, experiencia acreditada y un físico privilegiado (apenas ha tenido lesiones). ¿seguro que está acabado? Si ese rasero se hubiese aplicado a Raúl, desaparecido varias (muchas) temporadas, el Madrid ahora no contaría con su decisiva participación. Pues bien, para el mundo del fútbol Ronaldinho está acabado, y ahora está de moda entre los medios y aficionados aquéllo de “ya dije yo que a este tío había que haberlo vendido a finales de la temporada pasada…”. Ellos, que arden de cólera al acusar a las jugadores de mercenarios, vendidos o peseteros, son los primeros en tratarlos como mercancías cuando su venta a las primeras de cambio.
Antes pasó con Guti y ahora le toca a Ronaldinho. Qué ajeno me siento a este mundo cruel y desagradecido. Qué miedo empieza a darme el dios del fútbol, ese monstruo de mil cabezas disfrazado de inofensiva normalidad.
EL DERBY (LA ARAÑA Y EL ESCORPION)
Precisión terminológica.- Antes de que algún purista levante el dedito para hacer notar que un Madrid-Barca no es un derby (acepción reservada en el argot a los duelos regionales o locales) sino un clásico, me veo obligado a dejar constancia de mi personal inclinación por la palabra derby, término que, en mi opinión, tiene más fuerza expresiva que el flojito “clásico”. Lo siento, pero a mí clásico me suena a música clásica, a violines, pianos…, o a un señor vestido de domingo con su jersey al cuello y pantalón de pinzas, es decir, un clásico. Así que, con permiso de los futbolistólogos, utilizaré la palabra derby.
Bien, aclarado esto, diré que pocas veces he encontrado el derby más abierto e interesante. Porque este domingo no sólo se miden los eternos rivales y aspirantes al título, sino, lo que es más importante, dos maneras antágonicas de entender el juego. El Barca pondrá a prueba la fiabilidad de su edificio mientras que el Madrid volverá a encomendarse al talento individual de sus jugadores. Algo así como la lucha entre el colectivo y los individuos. O el sistema contra el talento. Nadie ignora que a estas alturas de temporada los perfiles de ambos conjuntos están perfectamente determinados. El Barca prefiere sacrificar el remate para tener el balón. Y al Madrid no le importa renunciar a la pelota con tal de tener más llegada. En el caso del Barca, la propuesta responde a una filosofía, es decir, a una manera de jugar que se concibe en abstracto y que se persigue acudiendo al mercado en busca del entrenador y los jugadores idóneos, quienes, en tal medida, ostentan la condición de peones o piezas de un mecano. Desde la segunda llegada de Cruyff al Barcelona, con la excepción de breves períodos, ha sido así. En el caso del Madrid, la táctica parece responder más una necesidad convertida en virtud. Da la sensación de que Schuster no sigue un patrón de juego determinado, sino que se limita a tratar de sacar el máximo rendimiento de una plantilla en gran medida heredada. Es decir, justo al revés que el Barca. Me viene ahora el recuerdo de la pretemporada, cuando, allá por el mes de agosto, el técnico pedía una y otra vez un centrocampista que nunga llegó. Por eso, como Schuster conoce el paño y tiene fino olfato para ”ver” a los futbolistas, procura exprimir la mejor virtud de un grupo descompensado y parido por mil cabezas. Y esa virtud no es otra que su enorme capacidad goleadora. Y es que si algo tiene este equipo es gol. En efecto, si repasamos las plantillas más lujosas de Europa, se verá que no hay ninguna (Milan, Arsenal, Manchester…) con tanto gol como este Madrid. Jugar, jugar, lo que se dice jugar, no jugará. Cierto. Pero ganar…, ojo, porque este equipo sabe mejor que ningún otro lo que hay que hacer para ganar. Las cifras cantan. De manera que habrá que estar atentos a la guerra de estilos y tácticas.
Yo me imagino el derby como una lucha entre una araña y un escorpión. La araña azulgrana intentará tejer una red densa y tupida mediante la que intentará dormitar al Madrid, para engullirlo justo cuando el narcótico empiece a surtir efecto. Pero el Madrid cicatero se dejará atrapar en la red para ir acercándose a la araña con la intención de darle un aguijonazo fatal al primer descuido.
En fin, metáforas más o menos afortunadas al margen, antes de terminar no me resisto a dejar apuntadas un par de ¿aparentes? contradicciones en ambos equipos. Me resulta paradójico que un conjunto como el Barca, que basa toda su argumentación en el peso del colectivo, esté acusando tanto la dependencia de un jugador como Messi. Es lo bueno y lo malo que tiene la messimanía. Como tampoco deja de tener su gracia que el Madrid acuda al Camp Nou, previsiblemente, sentando en el banquillo al único individuo de la plantilla (Guti) que es capaz de manejar el balón y dar un pase entre líneas. Por muchos cinco delanteros que haya en el campo, si no les llegan balones, difícilmente van a tener algo que empujar a la red. Pues eso, lo dicho, paradojas y contradicciones que hacen aún más morboso este apasionante e impredecible juego.
Inmigrantes de segunda generación, ¿nuevos españoles?
EL PAÍS se preguntaba ayer en el editorial sobre la conveniencia de que los mal llamados inmigrantes de segunda generación pasen a ser considerados españoles a todos los efectos. Mal llamados porque, en rigor, los hijos de los inmigrantes no “inmigran” ya que han nacido en España.
Al parecer, el asunto lleva varios meses dando vueltas por distintos despachos del Gobierno sin que hasta la fecha se haya adoptado ninguna decisión. La verdad, no sé a qué esperan porque es de una justicia elemental que una persona que nace, vive y muere en un país, tenga exactamente los mismos derechos, y por supuesto también las mismas obligaciones, que los demás ciudadanos, y ello con independencia del color de piel o el lugar de origen de sus padres. La única condición que parece razonable es que, para otorgar la nacionalidad española a los hijos, los padres se encuentren en una situación regular. Por lo demás, no se entiende por qué motivo se está prolongando una decisión que es, no sólo justa, sino completamente inevitable si tenemos en cuenta que la población inmigrante ya supera el 10% del total.
Se da la circunstancia de que estos días se encuentra en nuestro país de ”gira comercial” (como ha dicho hipócritamente el Gobierno) el confeso terrorista libio Muammar El Gaddafi. Provoca sonrojo que alguien que ha reconocido estar detrás, entre otras hazañas, de la cruenta matanza de Lockerby (cientos de muertos en atentado aéreo), y que llegó incluso a indemnizar años después a los familiares de las víctimas, sea recibido con todos los honores, aunque con cierta indisimulada incomodidad, por el Jefe del Estado y el Presidente del Gobierno de un país que se dice muy democrático y muy respetuoso con los derechos humanos. Pues bien, si nuestros políticos son capaces de tragarse el estado de derecho a cambio del infame “interés comercial”, es decir, por puro y duro dinero, ya no hay excusa para que regularicen la situación, descendencia incluida, de ese porcentaje de la población (insisto, en torno al 10%) que, según la OCDE, es el responsable nada menos que del 50% del crecimiento del PIB de los últimos años. Así que, señores dirigentes, si no lo hacen por justicia, háganlo al menos por dinero.
Schuster es Molowny
Anoche en Chamartín se volvió a repetir la historia. El equipo jugó mal, de acuerdo, pero ganó. Ya saben, aquéllo de ”la pegada”, por cierto, término boxístico importado por S. Segurola para definir la era galáctica, y que ahora el mundillo del fútbol va repitiendo como un mantra o una frase sin pensar. Muy bien, el Madrid tiene pegada. ¿Pero por qué juega tan mal, especialmente en casa? Aquí las cosas parecen no estar tan claras. Hay incluso quien niega la mayor y sostiene que el equipo juega como los ángeles. Indudablemente, quien eso dice ni acude al estadio ni ve los partidos enteros por televisión, limitándose a tocar de oído con la mera ayuda de los resúmenes del telediario. Luego están los filosóficos, perdón, los forofos, que son los que presumen de liderato pero que se limitan a mostrar la tabla cuando son preguntados por el juego del equipo. En cualquier, lo cierto es que, salvo las mencionadas excepciones, creo que sí existe una sensación generalizada de que el Madrid juega mal, de que apenas hilvana o elabora las jugadas, y de que si llega al marco contrario no es tanto por el buen juego desplegado sino más como consecuencia de los arreones de un grupo que se mueve a impulsos del carácter o la voluntad. La famosa pegada hace el resto. El propio Van Nistelrooy reconoce que el público se aburrió mucho ayer. Lo que no dice es que lleva aburrido toda la temporada.
Por tanto, a estas alturas parece indubitado que el Madrid llega pero no juega… pero ¿por qué no juega?. Todo lo que se le ocurre, por ejemplo, a Alfredo Relaño en su crónica es que ayer el equipo tenía la mirada puesta en el Camp Nou. Ya, ya, claro…pero resulta que eso no resuelve mucho porque, como hemos visto, el equipo lleva haciendo lo mismo desde que empezó la Liga.
En fin, supongo que la explicación será compleja y dependerá de varios factores, pero a mí hay algo que se me antoja muy evidente. El Madrid juega mal porque está hecho para jugar mal. O lo que es lo mismo, este equipo no juega porque no está hecho para jugar. Sino para ganar. Como suena. ¿y de quién es culpa eso? Del arquitecto, obviamente, que será quien tendrá que explicar algún día cómo es eso de jugar sin centrocampistas. Porque, le guste o no al alemán, se podrá salir a atacar o a defender, pero si no hay centro del campo lo único seguro es que no se podrá jugar. Y eso es todo. Por la razón que sea, Schuster ha dejado de contar con los dos únicos mediocentros disponibles (Guti y Gago) y el resultado está a la vista. Anoche, sin ir más lejos, el Madrid jugó con cinco delanteros. Sí, sí, delanteros. Ahora está muy de moda poner etiquetas: mediapunta, volante ofensivo, llegador, segundo delantero… pero para mí está muy claro que Raúl, V. Nistelrooy, Baptista, Sneijder y Robinho son delanteros porque, con independencia del puesto que ocupen, cuando salen al campo sólo tienen el gol entre ceja y ceja. ¿un Madrid que prescinde de un sistema o patrón de juego y se limita amontonar delanteros? ¿será que Schuster ha heredado la receta de Luis Molowny, aquel entrenador ”talisman” que se limitaba a alinear a todos los delanteros y a decirle a sus jugadores que se olvidasen de tácticas y procurasen marcar un gol más que el contrario? Espero equivocarme, pero, por lo visto hasta ahora, tengo para mí que Molowny ha resucitado y se ha reencarnado en la rubia melena del “técnico” alemán.
RELATO. LA SOLEDAD
Este es el cuento que he escrito (con el pseudo nombre de ”heteronimo”) para 300palabras, una web donde los internautas pueden subir sus propias historias. Tan sólo hay que registrarse y escribir un relato inspirado en la fotografía que aparece en la parte superior de la página. La foto cambia cada semana. Los cuentos no pueden superar las 300 palabras. He utilizado el propio titulo de la fotografía. (La Soledad)
“Vivo en esta playa desde hace un par de años. En el interior de la furgoneta guardo, junto a los pocos enseres que completan mi patrimonio, un viejo ordenador portátil por cuya pantalla me asomo al mundo. Hace unos meses se me ocurrió la idea de contar mi historia en un blog. Y la verdad, no podía imaginar que llegase a tantas personas. Constantemente recibo correos animándome a seguir con esta vida. Incluso hay un grupo que me acompaña todo el tiempo. Ya casi somos una familia. Antes de salir hacia el trabajo, los más madrugadores, la taza caliente entre las manos, quieren saber qué color tiene el mar por la mañana. A mediodía se asoman y preguntan qué hay de comer. Aunque hablan idiomas extraños, el caso es que se entienden perfectamente. Les encanta dar consejos, y por supuesto, todos están convencidos de poseer la mejor receta. A veces tengo que poner un poco de orden, lo normal en una familia. Por la tarde, después de la siesta y el baño, coloco el toldo y me siento a escuchar sus ideas sobre cómo reparar los objetos que los vecinos del pueblo cercano me van dejando para contribuir a mi sustento. El día que llegué me miraron con recelo, pero después se acostumbraron a ver la furgoneta. Y ahora creo que hasta les gusta que viva aquí, custodiando permanentemente su playa. Además, he oído que presumen de tener un vecino forastero. Algunos vienen a verme un rato por la tarde. Cuando me quedo otra vez solo, ya de noche, enciendo nuevamente el ordenador. Los otros me están esperando. Es la hora de las confidencias y los secretos. Es extraño, nunca me he sentido más acompañado.”
INGLATERRA SE VENDE A CAPELLO
He sentido algo parecido al asco al saber que Inglaterra ha fichado a Capello para ocupar el puesto de futuro seleccionador. Si normalmente es triste ver cómo alguien renuncia a su identidad para perseguir el falso brillo del éxito, tengo que reconocer que en el caso de la “capellización” de Italia, la traición produce en mí efectos devastadores. En un momento histórico como el actual, que se caracteriza especialmente por una galopante y generalizada pérdida de señas de identidad, por cierto, para ir llegando a una especie de homogeneidad amorfa y aséptica que no contiene absolutamente nada, la italianización de la selección inglesa de fútbol tiene de algo de desaparición de una bella especie que desde hacía años se encontraba en peligro de extinción. Adiós pues al fútbol noble y de mirada limpia, al fútbol bizarro y valiente que no sabe de cálculos, al fútbol elegante que hace del reconocimiento de la derrota una condición indispensable de su propia grandeza. Y adiós, sobre todo, a un estilo, a una manera digna de ir por la vida. A partir de ahora, no me interesa lo más mínimo una selección que ha olvidado su historia para entregarse humilde y servilmente a una artera y mezquina bruja que promete felicidad y éxito en forma de copas y títulos. Con su pan se los coman.
Respuesta de Jon Sistiaga
El pasado lunes, a las 22,00 horas, CUATRO emitió el documental “Sargento, ¿a quién estamos disparando”, un reportaje de Jon Sistiaga sobre la situación actual de la guerra de Irak. El periodista ha respondido hoy a una selección de preguntas formuladas por los internautas Entre ellas se encontraba una mía. Se puede ver en CUATRO y EL PAIS. (ojo, es la pregunta nº 17, de Angel Guirao, no la de otro Angel a secas que aparece antes). Sinceramente, no me termina de convencer su difusa y alambicada respuesta.




